Santo Domingp.- A más de 140 kilómetros de Santo Domingo, en Jarabacoa, Nelson Cruz dormía tras un largo viaje desde Estados Unidos. El cansancio era tal que nada parecía capaz de despertarlo, hasta que tocaron su puerta.
“Como a la 1:30 me están tocando la puerta… el chofer dice que Nelcy lo está llamando. Yo pensé en papi y dije: ‘le pasó algo a papi’”.
No había información clara. Nadie hablaba de tragedia.
Solo urgencia.
Intentó llamar, pero nadie contestaba. La incertidumbre crecía con cada segundo.
“Es un pequeño derrumbe”
En Santiago, la historia se repetía con otra protagonista era su sobrina, Nelfa.
Nelfa Toribio Cruz también fue despertada por una llamada, pero lo que escuchó estuvo lejos de la realidad.
“Me dicen: ‘tranquila, es un pequeño derrumbe, le cayeron unos cristalitos en el estómago… la van a operar’”.
“Era como una película”: el desgarrador relato de Nelson Cruz sobre el Jet Set
Nelfa Toribio Cruz.
Nada en esas palabras sugería una tragedia.
“Yo dije: ‘ah, ok, está bien… no pasa nada’”.
Incluso le pidieron que no viajara de inmediato.
“No, no te preocupes… vienes mañana”, recuerda le dijo la asistente de su madre.
Esa falsa calma sería, horas después, uno de los recuerdos más difíciles de asimilar.
Camino a lo desconocido
Sin entender la magnitud de lo ocurrido, Nelson tomó su vehículo eléctrico y salió hacia Santo Domingo.
“Yo pensaba que era yo que la iba a salvar… que le iba a poner la mano y se iba a sanar”.
La fe, mezclada con la negación, lo mantenía enfocado en llegar.
Pero al entrar a la capital, el panorama comenzó a cambiar.
Ambulancias. Personas heridas. Movimiento constante.
“Era como una película”: el desgarrador relato de Nelson Cruz sobre el Jet Set
Nelsy Cruz
“Yo todavía no había chequeado redes… no sabía lo que había pasado”, dijo Nelson en una entrevista en el Informe con Alicia Ortega.
Hasta que alguien lo dijo claramente:
“Se derrumbó todo”.
Ahí comenzó a comprender que no se trataba de un accidente menor.
La espera más angustiante
En el hospital, la tensión era insoportable.
Nelson vio a la asistente de su hermana, notó un golpe, pero aún así se aferró a la esperanza.
“Me dicen: ‘la están operando, está todo bien’”.
Subió al área de emergencias y esperó slo veía la puerta que se abre y cierra.
A las 3:00 de la madrugada, los médicos salieron.
“Todo lleno de sangre… y me dicen: ‘sufrió un paro, la revivimos, está estable’”.
La palabra “estable” se convirtió en un hilo de esperanza.
Mientras tanto, él hacía llamadas.
“Oren… oren”, repetía a su familia en Estados Unidos.
“Yo no sabía lo que estaba pasando”
Mientras Nelson enfrentaba la incertidumbre en el hospital, Nelfa dormía.
Había decidido no viajar esa misma noche porque le dijeron que no era grave.
“Yo me despreocupé… me dormí”.
Al despertar, todo había cambiado.
Las llamadas no eran claras. Nadie respondía. La angustia comenzaba a abrirse paso.
“Yo empiezo a llamar al teléfono de ella y nadie me contesta”.
Entonces llegó la pregunta que lo cambió todo.
“¿Cómo es eso que la mamá de Nelfa está muerta?”
El momento que rompe todo
La confirmación llegó de la forma más cruda.
“Yo le digo: ‘no, eso es mentira… eso es una noticia falsa’”.
Pero al insistir, la verdad apareció.
“‘Tío…’ y se queda callado… y me dice: ‘mi amor, lo siento mucho’”.
El mundo se detuvo.
“Empecé a gritar: ‘¡mi mami, mi mami, mi mami!’”.
El dolor era absoluto.
“Yo no tengo a nadie… mi mamá era todo para mí”.
“Yo pensaba que la iba a salvar”
En el hospital, Nelson seguía luchando con la realidad.
Aún no dimensionaba lo ocurrido.
“Yo pensaba que era yo que la iba a salvar”.
Pero poco a poco, el entorno le fue mostrando la verdad.
Ambulancias llegando sin parar. Personas heridas. Caos.
“Ahí fue que entendí… que se derrumbó todo”.
A las 5:00 de la mañana, los médicos volvieron a salir.
“Algo me decía que algo malo había pasado”.
Y entonces, la confirmación.
“A partir de ese momento, todo cambió”.
El viaje más difícil
Con el corazón roto, Nelson tomó nuevamente la carretera.
Esta vez, hacia Las Matas de Monte Cristi.
Llevaba consigo una misión imposible: dar la noticia a sus padres.
“Mi plan era llegar antes que todo… para ser yo quien se los dijera”.
Pero no lo logró.
“Cuando llegué, ya ellos lo sabían”.
Desde ese momento, todo se volvió irreal.
“Era como una película… no era yo”.
Fe en medio del dolor
Entre lágrimas, la familia se aferra a la fe.
Recuerdan que, camino al hospital, Nelcy repetía:
“Señor, perdóname… perdóname”.
“Como creyentes, entendemos que tuvo una oportunidad que muchos no tuvieron”, dicen.
Esa idea no elimina el dolor, pero les da consuelo.
En medio de la tragedia, hay pequeños alivios que se convierten en grandes consuelos.
“Hay familias que no pudieron despedirse… nosotros sí”.
El cuerpo de Nelcy Cruz llegó intacto.
“Mi mamá estaba entera… estaba bonita”, recuerda Nelfa.
Ese momento quedó grabado para siempre.
“Yo tenía miedo de verla… pero me dijeron: ‘sí, está bonita’… y fui”.
Un año después: el dolor sigue
Ha pasado un año desde la tragedia del Jet Set.
Pero el tiempo no ha borrado nada.
“Eso no tiene explicación”.
El dolor sigue ahí, presente.
“Te hace valorar más el tiempo… las personas que tienes”.
El legado de Nelcy
Más allá del dolor, la familia intenta encontrar sentido.
“Quisiera tomarlo como una enseñanza”, dice Nelfa.
Una forma de honrar a quien lo fue todo para ella.
Porque para ellos, Nelcy Cruz no es solo una víctima.
Es madre. Es hermana. Es guía.
Y, sobre todo, es recuerdo vivo.
Uno que no se apaga.
ELDIA

