El inodoro instalado en la nave Orión de la misión Artemis II costó a los contribuyentes estadounidenses un total de USD 23 millones. La cifra desató un amplio debate sobre el presupuesto dedicado a la exploración espacial.
Según Guinness World Records, se trata del segundo inodoro más caro de la historia, solo superado por el que utilizó el transbordador Endeavour en 1992, cuyo valor actualizado ronda los USD 70 millones.
La NASA destinó seis años al desarrollo de este baño de titanio, conocido oficialmente como Universal Waste Management System (UWMS). Su sofisticación responde tanto a las exigencias de higiene y seguridad en misiones de larga duración y sin gravedad como a la necesidad de evitar que los astronautas empleen bolsas plásticas para sus necesidades fisiológicas, como ocurría con los modelos anteriores.
El sistema se integra en la cápsula Orión, destinada a la primera misión tripulada que orbitará la Luna en más de medio siglo, y supone un avance sobre las soluciones previas.
