El gobierno de Estados Unidos aprobó la primera visa conocida como “tarjeta dorada Trump”, un programa dirigido a extranjeros con alto poder adquisitivo que deseen residir en el país a cambio de una inversión millonaria.
La iniciativa, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, permite a los beneficiarios acceder a privilegios similares a los de la residencia permanente —la conocida Green Card— mediante el pago de al menos un millón de dólares, además de una tarifa administrativa de 15,000 dólares.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, informó ante un subcomité de la Cámara de Representantes que ya fue aprobada la primera visa bajo este esquema, aunque no reveló la identidad del beneficiario.
Según explicó, el programa fue desarrollado en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y cuenta con un proceso de verificación de antecedentes que calificó como “el más riguroso en la historia del gobierno”. Además, indicó que existen cientos de solicitudes en espera.
Durante la audiencia, la congresista Grace Meng cuestionó detalles clave del programa, como el camino hacia la ciudadanía para los beneficiarios y el destino de los fondos recaudados.
Lutnick respondió que los ingresos generados por esta visa serán destinados a “la mejora” del país, sin ofrecer mayores precisiones.
Promesa de inversión y críticas
Desde la Casa Blanca sostienen que la “tarjeta dorada” busca atraer inversión extranjera y talento altamente cualificado. Trump había adelantado que el programa podría incluso establecer montos más altos —de hasta 5 millones de dólares— y servir como una vía hacia la ciudadanía.
“Personas adineradas vendrán a nuestro país comprando esta tarjeta”, afirmó el mandatario en 2025.
Sin embargo, expertos legales advierten que la medida podría enfrentar cuestionamientos éticos y desafíos normativos, al asemejarse a los llamados “visados dorados” utilizados en otros países, que han sido criticados por favorecer la migración basada en riqueza.
Advertencia para viajeros estadounidenses
En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una advertencia a ciudadanos que viajan al extranjero sobre posibles dificultades para utilizar tarjetas de crédito y débito fuera del país.
La entidad señaló que muchos servicios financieros digitales presentan restricciones geográficas, lo que ha provocado problemas recurrentes para acceder a fondos en el exterior, especialmente en plataformas que no ofrecen soporte internacional.
AP
