A partir de los 45 años, muchos hombres comienzan a notar cambios en su desempeño sexual. Lo que algunos consideran “normal por la edad”, en realidad puede ser una alerta de salud.
Hoy sabemos que uno de cada tres hombres mayores de 45 años presentará disfunción eréctil (DE) en algún momento de su vida.
Lejos de ser solo un problema íntimo, se trata de una condición médica que merece atención, diagnóstico y tratamiento oportuno.
La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria.
Aunque el envejecimiento influye, no es una consecuencia inevitable de la edad. Detrás de este problema, muchas veces se esconden enfermedades como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado y problemas cardiovasculares.
De hecho, la erección es un fenómeno vascular. El pene necesita un adecuado flujo de sangre para funcionar correctamente. Cuando las arterias comienzan a deteriorarse —algo que ocurre con los años y con malos hábitos— la primera manifestación puede ser precisamente una falla en la erección.
Por eso, la disfunción eréctil es considerada por muchos especialistas como el “termómetro” de la salud cardiovascular masculina.
Además de las causas físicas, también existen factores emocionales y de estilo de vida que influyen: el estrés, la ansiedad, la depresión, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la falta de sueño y el sedentarismo.
En la actualidad, el ritmo de vida acelerado ha incrementado estos factores, contribuyendo al aumento de casos incluso en hombres más jóvenes.
La buena noticia es que la disfunción eréctil tiene tratamiento. Desde cambios en el estilo de vida, terapias médicas, medicamentos orales, hasta tecnologías más avanzadas como terapias regenerativas o implantes de prótesis de pene en casos seleccionados. Pero el primer paso sigue siendo el más importante: consultar al especialista.
Ignorar este problema no solo afecta la calidad de vida y las relaciones de pareja, sino que puede retrasar el diagnóstico de enfermedades más graves. Hablar del tema con naturalidad es parte del cambio que necesitamos como sociedad.
El mensaje es claro: si después de los 45 años usted presenta dificultades en su erección, no lo vea como algo “normal” ni lo oculte. Puede ser su cuerpo enviándole una señal de alerta.
Cuidar su salud sexual es también cuidar su vida.
POR PABLO MATEO UROLOGO

