El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó que Teherán considera “su deber y su derecho legítimo” vengar el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, quien murió durante el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra la nación persa.
Pezeshkian condenó la ofensiva y calificó la muerte de Jameneí como “una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiitas, en todas partes del mundo”.
“Es nuestro deber y derecho legítimo”
“El asesinato del más alto funcionario político de la República Islámica de Irán y destacado líder y autoridad del mundo chiita por parte del siniestro eje estadounidense-sionista se considera una declaración de guerra abierta”, expresó el mandatario.
El presidente iraní ofreció condolencias por la muerte del ayatolá y advirtió que la República Islámica “considera que el derramamiento de sangre y la venganza contra los autores y comandantes de este crimen histórico son su deber y derecho legítimos”.
Agregó que Irán cumplirá con esa responsabilidad “con todas sus fuerzas”.
AFP
