Madrid (EFE).- La subida del petróleo y el gas a consecuencia de la guerra en Irán anticipa tensiones inflacionistas globales que los expertos consideran que terminarán contagiándose a Europa y España, aunque el suministro energético de la región no dependa de los países del Golfo Pérsico.
En un momento en que la cotización del gas natural ha superado los 60 dólares y el petróleo, los 80 dólares, los expertos avanzan un contagio inevitable de los precios internacionales, espoleados también por las restricciones geográficas al tráfico marítimo debido a la situación en el estrecho Ormuz.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha asegurado que están «encima de los precios» y «preparados para reaccionar» si fuera necesario tomar medidas para controlar un repunte, de igual forma que se hizo tras la invasión de Ucrania para mitigar los efectos sobre la actividad y la renta disponible de los hogares.
El director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres, ha explicado a EFE que el barómetro de la intervención gubernamental lo darán los precios de la gasolina y la electricidad, determinantes para buena parte de la actividad industrial y económica, y cuya subida repercute en cascada en los precios de consumo para la ciudadanía.
