SANTO DOMINGO, RD Aunque en el país los hombres protagonizan las estadísticas de suicidio, la realidad de las mujeres no puede minimizarse, porque detrás de esos casos hay historias que contar, comúnmente marcadas por la depresión, el abandono, la violencia y silencios que casi siempre no se escuchan a tiempo.
El suicidio es el acto en que una persona decide quitarse la vida de manera intencional, o sea, quien realiza este acto posee toda la intención de querer acabar su existencia.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), basándose en los registros del Departamento de Estadísticas y Cartografía de la Policía Nacional, en el año 2024 se registraron 651 suicidios en el país. De esa cantidad, 119 casos fueron de mujeres, lo que representa un 18.28 %, y 532 hombres, equivalente a 81.72 %.
Las estadísticas históricas reflejan que la presencia femenina en estos casos ha sido constante. En 2023 se registraron 93 suicidios de mujeres; en 2022 fueron 79; en 2021, 89; y en 2018 la cifra alcanzó 104.
De acuerdo con esos registros, el grupo de edad entre 25 y 49 años concentra la mayor participación de suicidios en general: 46.85 % en 2024, una etapa que se supone debe ser de mucha responsabilidad ya que a esa edad se presenta la labor familiar y laboral.
Pese a que año tras año los hombres dominan las estadísticas de suicidios, a principio del presente año ha llamado la atención que la balanza se ha inclinado aún más por las mujeres, especialmente jóvenes y en edades productivas.
La mayoría de veces estas etapas de la vida suelen estar acompañadas de muchas presiones, como la maternidad, empleo, relaciones de pareja, violencia intrafamiliar y carga emocional acumulada.
No existe una razón exacta que brinde una respuesta sobre el porqué de sus decisiones, tampoco suele haber señales claras que lo indiquen. Si hay una pregunta que ronda regularmente en las mentes de los familiares afectados: ¿Por qué lo hizo?
Según la psicóloga clínica, Reimi Ester Martínez Payano, existen varios motivos que impulsan a una mujer al suicidio, sin embargo, la más frecuente es la depresión. Considera que algunas pacientes si suelen pensar en el dolor que dejarán a sus familiares, pero solo es eso, un pensamiento más.
Pero la depresión no solo es el único motivo que lleva a las mujeres a suicidarse, existen diversos factores que también las impulsan a quitarse la vida.
Factores que conducen al suicidio
Entre otras causas de suicidios en el sexo femenino están sentimientos de desesperanza, embarazo no deseado, depresión post parto, drogadicción, problemas con el alcohol, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad, historial de abuso sexual, físico y emocional; problemas matrimoniales, ruptura de una relación así como también encontrarse en una relación sumamente toxica y manipulada.
Pero, ¿existe la manera de poder detectar estos síntomas en algún familiar o conocido? La respuesta es sí. Martínez Payano explica que las mujeres que suelen tener pensamientos suicidas se comportan de una manera que basta con observarlas para detectar que necesitan ayuda profesional inmediatamente.
Según la psicóloga, tristeza constante, miedo al fracaso, no querer ser una carga, irritabilidad, perdida de interés en las actividades que solían realizar con frecuencia, aislamiento, alteraciones del sueño y expresiones de desesperanza como “no vale la pena nada” o “nada me sale bien”, o hablar de muertes y que quisieran desaparece, son suficientes señales para buscar ayuda profesional antes de que suceda lo peor.
En la mayoría de las situaciones estas frases no son solamente quejas. Si las personas del entorno observan con atención pueden darse cuenta de que realmente son peticiones de ayuda que se disfrazan de lamentos.
¿Cómo se puede ayudar?
Si se nota que algún familiar o conocido está pensando en terminar con su vida o simplemente algunos de estos comportamientos es importante mostrarse empático, escuchar a la persona sin minimizar su dolor y sus preocupaciones.
También dejarle saber que vale más de lo que ella piensa de sí misma, decirle que no está sola, brindarle acompañamiento y hacerla sentir protegida, pero sobre todo no apartarse de ella y buscar ayuda profesional. Con esta actitud se estaría evitando una tragedia y marcando una diferencia al detectar estas señales.
Al hablar de los suicidios femeninos no significa competir con estadísticas ni mucho menos con otro género, cada vida cuenta.
Es entender que el problema sigue existiendo, brindar acompañamiento y sugerir que se busque atención especializada, además de utilizar las redes sociales no solo para críticas dañinas, sino para brindar palabras de aliento a quienes padecen crisis emocionales.
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