Las presidencias prolongadas y la falta de alternabilidad en los partidos políticos dominicanos han tenido un alto costo institucional, cerrando el paso a liderazgos emergentes, convertido organizaciones en estructuras envejecidas y debilitado el sistema democrático.
Sobre el tema, fue entrevistado el consultor político y experto en políticas públicas, Raniero Cassoni, quien afirmó que actualmente existe menos democracia interna en los partidos que hace 25 años.
Entiende que esta situación ha provocado un anquilosamiento de las estructuras partidarias y su transformación en simples plataformas electorales, muchas veces desconectadas del idealismo que les dio origen.
“Parte de esa debilidad está corroyendo el sistema de partidos y hemos visto cómo se han convertido en maquinarias electorales, en ausencia de una verdadera visión ideológica”, expresó.
PRESIDENCIAS ETERNAS Y CIERRE DEL RELEVO
El análisis del experto surge tras una serie de reportajes realizado por N Digital que evidencian la falta de democracia interna en partidos tradicionales dominicanos, donde dirigentes han permanecido entre 20, 30 y hasta 45 años al frente de las organizaciones.
Para Cassoni, este fenómeno no es exclusivo de República Dominicana, sino que responde a una debilidad estructural del sistema de partidos en varias democracias, incapaces de adaptarse a nuevas formas de pensamiento político y participación ciudadana.
“Sin sistema de partidos no se puede consolidar la democracia. Cuando el sistema colapsa, se abren las puertas a procesos autoritarios, a la falta de diálogo y a la ruptura institucional”, advirtió.
Como ejemplo, citó el caso de Venezuela con Hugo Chávez, quien, según explicó, rompió el sistema de partido tradicional y concentró el poder.
También mencionó a Nayib Bukele, en El Salvador, como un caso donde el liderazgo ha reconfigurado el sistema político en torno a una figura dominante.
“El sistema de partidos es necesario. Los contrapesos son necesarios. El respeto a las reglas democráticas es necesario. Pero para generar renovación se requieren reformas internas y visión de Estado”, sostuvo.
MUTACIÓN DEL SISTEMA PARTIDARIO EN RD
Cassoni considera que, aunque el sistema dominicano ha sufrido desgaste, aún conserva cierta solidez y ha experimentado mutaciones que han permitido el surgimiento de nuevas organizaciones.
Citó como ejemplo la creación del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP), surgidos como desprendimientos del PRD y el PLD, respectivamente, tras conflictos internos y falta de democracia interna.
“Eso obedeció a la poca democracia interna que se estaba generando dentro de esos partidos. Si no se comprenden los procesos democráticos internos, vamos a tener nuevas divisiones porque la gente buscará mecanismos que representen sus causas”, explicó.
En su opinión, el problema va más allá de las presidencias eternas. Se trata de fortalecer la democracia interna, actualizar el pensamiento político y devolver a los partidos su rol como articuladores de demandas sociales.
“Antes los partidos canalizaban las demandas de la sociedad. Hoy los ciudadanos se representan a sí mismos y canalizan sus reclamos a través de redes sociales”, señaló.
CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE RELEVO
La ausencia de alternabilidad ha debilitado la vida orgánica de los partidos. La concentración prolongada del poder fomenta divisiones internas, provoca salidas masivas de dirigentes y acelera la creación de nuevos partidos, fragmentando aún más el sistema político.
La historia reciente demuestra que el liderazgo perpetuo, lejos de fortalecer a las organizaciones, suele acelerar su declive electoral.
El país arrastra una tradición de partidos dirigidos como estructuras personalistas. Superar las presidencias eternas representa, según Cassoni, un desafío urgente para fortalecer la democracia interna, renovar el liderazgo y recuperar la confianza ciudadana.
Sin reglas claras, límites temporales y competencia real, los partidos seguirán repitiendo un modelo que ya muestra signos evidentes de agotamiento.
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