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miércoles, enero 7

Las razones del interés de Trump en Groenlandia: seguridad, rutas marítimas y recursos


 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reactivado su interés en Groenlandia y sostiene que el territorio es relevante para la seguridad nacional estadounidense, en un contexto de creciente competencia geopolítica en el Ártico.


Durante su primer mandato, Trump planteó la posibilidad de adquirir Groenlandia, una iniciativa que entonces no avanzó, en los últimos meses, sin embargo, su entorno ha retomado el tema, mientras líderes europeos reiteraron esta semana que la isla es un territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca.


El argumento central de Trump es el valor estratégico de Groenlandia, el territorio ha sido históricamente un punto clave en el Atlántico Norte y mantiene una base militar estadounidense que forma parte de los sistemas de detección temprana de misiles; en escenarios de conflicto, el control de Groenlandia permitiría vigilar rutas marítimas esenciales entre América del Norte y Europa.


El deshielo progresivo en el Ártico ha incrementado el interés internacional en la región, al abrir nuevas rutas de navegación. Estados Unidos, China y Rusia han señalado la importancia de estos corredores marítimos, que reducen tiempos de transporte y amplían el acceso a zonas antes inaccesibles.


En la Segunda Guerra Mundial, dio su nombre al temido corredor oceánico conocido como la Brecha Aérea de Groenlandia, fuera del alcance de los aviones basados en tierra, que los submarinos nazis convirtieron en un campo de exterminio para los convoyes mercantes aliados.


En  una nueva guerra, quien controle Groenlandia dominaría las vitales rutas marítimas del Atlántico.


Groenlandia también cuenta con yacimientos de petróleo y gas en alta mar aún sin explotar, además de depósitos de minerales de tierras raras. Estos recursos son utilizados en tecnologías avanzadas y en la industria de defensa. Autoridades de Dinamarca y Groenlandia han indicado en el pasado que están abiertas a acuerdos de cooperación y asociación para su desarrollo.


Estados Unidos mantiene un tratado con Dinamarca que le permite operar bases militares en el territorio, realizar aterrizajes y despegues, y utilizar puertos e infraestructuras necesarias para su presencia militar. Este marco legal no impide, según analistas, un refuerzo de las capacidades estadounidenses en la isla sin modificar su estatus político.


El interés de Trump en Groenlandia se enmarca además en una visión más amplia sobre la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental y el Atlántico Norte. Funcionarios de su administración han reiterado que Washington busca asegurar posiciones clave ante el avance de otros actores globales en regiones estratégicas.


El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó recientemente ante legisladores que Trump mantiene su intención de adquirir Groenlandia, a pesar de que tanto las autoridades locales como el Gobierno danés han reiterado que el territorio no está a la venta.


Líderes europeos han advertido que cualquier intento de modificar el estatus de Groenlandia por la fuerza tendría consecuencias en las relaciones transatlánticas y en el funcionamiento de la OTAN. Dinamarca ha subrayado que la isla pertenece a su población y que su futuro debe decidirse conforme al derecho internacional.


Mientras tanto, el debate continúa abierto sobre el alcance real de las intenciones de Trump y las implicaciones políticas, económicas y de seguridad que tendría un mayor control estadounidense sobre la isla más grande del mundo.


AGENCIAS