La renovación de la Cédula de Identidad y Electoral comenzó sin discursos largos ni flashes innecesarios. Empezó con una historia.
En el auditorio de la Junta Central Electoral (JCE), donde este lunes se puso en marcha el plan piloto de captura de datos para la nueva cédula, la primera persona en sentarse frente a la cámara no fue una autoridad ni un funcionario de alto rango. Fue Digna Díaz, la empleada más antigua de la institución.
Con ese gesto simbólico, el pleno de la JCE, encabezado por su presidente Román Andrés Jáquez Liranzo, dio inicio formal a un proceso que marcará una nueva etapa en el sistema de identificación del país. La escena fue sencilla pero cargada de significado: la historia de la institución abriendo paso a su futuro.
Díaz siguió el mismo procedimiento que seguirá cada ciudadano. Primero, tomó su turno. Luego pasó a la estación de captura, donde se le realizó la toma de la fotografía, las huellas digitales y la firma. Finalmente, verificó sus datos personales y recibió un recibo con la fecha y hora para retirar su nueva cédula.
No hubo privilegios. Solo orden. Solo proceso.
El plan piloto está dirigido inicialmente al personal de la JCE y busca probar, ajustar y garantizar que cada etapa funcione antes de la implementación a gran escala. La logística, los tiempos y la precisión de los datos forman parte del ensayo que definirá cómo millones de dominicanos renovarán su documento de identidad.
Que la primera cédula del proceso haya sido la de la empleada más antigua no fue una casualidad. Dentro de la institución se interpretó como un reconocimiento silencioso a los años de servicio y, al mismo tiempo, como una señal de continuidad: quienes han sido parte del pasado también forman parte del cambio.
