Tras una reducción en la población china, el gobierno ha eliminado una exención fiscal de tres décadas sobre fármacos y dispositivos anticonceptivos y, desde el 1 de enero de 2026, serán gravados con un impuesto al valor agregado del 13 %, según informan. La nueva carga impositiva coincide con los esfuerzos de Pekín por frenar la caída de la natalidad y el envejecimiento acelerado de la población.
El gravamen ubica a productos como preservativos y píldoras anticonceptivas en el tipo general del IVA para la mayoría de bienes de consumo. La población china se redujo por tercer año consecutivo en 2024 y la tasa de natalidad se situará en mínimos históricos, pese al fin de la política del hijo único y a varios paquetes de incentivos para las familias.
En paralelo, el Gobierno ha ampliado las medidas «favorables a la fertilidad«: exención del impuesto sobre la renta para subvenciones de cuidado infantil, una ayuda anual por hijo y campañas dirigidas a universidades para promover una visión «positiva» del matrimonio, la maternidad y la familia. En la Conferencia Central de Trabajo Económico celebrada en diciembre, los dirigentes del país volvieron a comprometerse a fomentar «actitudes positivas hacia el matrimonio y la procreación» para estabilizar la tasa de nacimientos.
Aun así, la natalidad lleva décadas descendiendo por el legado de las restricciones reproductivas, la rápida urbanización y el encarecimiento de la crianza, a lo que se suman la inseguridad laboral y la desaceleración económica, lo que desalienta a muchos jóvenes chinos a casarse y formar una familia, según el medio.
Analistas advierten de que la nueva medida es sobre todo simbólica y difícilmente revertirá por sí sola la tendencia demográfica, y alertan de posibles efectos no deseados si el encarecimiento limita el acceso a la planificación familiar, especialmente entre los sectores con menos recursos.
AP
