AHORA MAS GRANDE Y AL MISMO PRECIO DE UNA PEQUEÑA

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sábado, septiembre 20

La sonrisa de Duarte

 


No sonríe en ninguno de sus retratos. En todos se ve como imagen viva del dolor sin solución. Vivió para reclamar -a veces iracundo- una grande dignidad no mutilada: libertad consecuente y para todos, justicia material sin promesas incumplibles, soberanía para marcar el rumbo del futuro. Representó en él las ideas más nuevas de su tiempo y, al cabo murió cargando la diatriba de los dueños centenarios de esta Patria Parcela Altamente Rentable. Se le recuerda hoy, reproducido cientos de veces su rostro de tristeza. Se busca —y ojalá que algún día aparezca— aquella, su sonrisa, que hoy desconocemos.