La partida de Juan Báez, fallecido hace 48 horas de un infarto, significa que se ha apagado una de las voces más carismáticas y destacadas de la narración deportiva del país.
Juan era un ser singular. Vestía bien, compraba zapatos caros (de piel de cocodrilo, decía él), no le gustaba manejar y creo nunca compró carro. Era un eterno viajero por el mundo en actividades relacionadas con el boxeo profesional.
Porque, además de narrador de beisbol, su otro amor en el deporte era el boxeo, llegando incluso a graduarse de juez internacional en esa disciplina, uno de los primeros en los años 80.
Otros narradores dominicanos brillantes también narraron béisbol y boxeo, como Félix Acosta Núñez y Billy Berroa, y otro notable de los comentarios, Jorge Bournigal, tuvo esos dos deportes como preferidos.
Narró beisbol con los Medias Rojas de Boston, y hace tiempo fue una de las voces de los Toros del Este. Su narración era diferente, alegre, divertida, y mostraba un profundo conocimiento del juego.
Quiero unirme al pesar de su familia, y lo hago en la persona de su hijo Juan Julio Báez, igualmente narrador, pero también abogado de oficio y pastor religioso.
El pasado 10 de febrero se apagó la voz de otro notable narrador dominicano Mendy López. Han pasado solo 6 meses y ahora ocurre con Juan Báez, ambos con más de 80 años de edad.
La historia de ellos habla por sí misma, dos deportistas de primera fila, a quienes recordaremos por siempre.
