¿El tiempo pasa rápido? Parece como si fuera ayer, pero este 28 de julio se cumplen cuatro años desde que se apagara la vida de uno de los merengueros más emblemáticos de la República Dominicana, sino el que más, don Johnny Ventura.
Cuatro años sin la entrañable sonrisa y el carisma que emanaba Johnny Ventura en los escenarios, en entrevistas y en su vida cotidiana.
Johnny Ventura no solo fue un artista, sino un embajador de primer nivel de la cultura dominicana. Su obra marcó generaciones y consolidó al merengue como una de las expresiones más genuinas del alma caribeña.
Aunque murió, su legado sigue vibrando con fuerza en cada tambora, en cada güira, y en cada dominicano que lo recuerda con una sonrisa, con la alegría y el carisma que se le caracterizaba a don Johnny.
A lo largo de su vida recibió innumerables reconocimientos, entre ellos varios premios internacionales, discos de oro y platino, y un Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2006. Su legado fue tan profundo que en barrios de Nueva York y otras ciudades donde viven comunidades dominicanas se han bautizado calles con su nombre en su honor.
