SANTO DOMINGO.-Se aproxima el primer mes de la tragedia de Jet Set, donde al desplomarse por completo el techo de concreto murieron 233 personas y más de 200 resultaron heridas, y ya se ven marchitas las flores que convirtieron el frente de la popular discoteca en un altar que simula una tumba colectiva.
Las flores marchitas recuerdan que el tiempo pasa, pero las fotos de las víctimas le pone rostro a cada historia y en ella se refleja cada familia y amigo de los que murieron, los que lograron sobrevivir y los que quedarán con lesiones permanentes.
Se estima que unos 150 niños quedaron huérfanos y que más de un millar de familias resultaron afectadas cuando en la madrugada del día ocho de abril se desató un infierno que aplastó la fiesta que tenía Rubby Pérez como artista y dejó 233 vidas bajo los escombros.
Se han reducido las visitas a las ruinas de lo que fue una de las discotecas más populares del país y escenario de la mayor tragedia. El luto ya no se pasea por la avenida Independencia, pues ahora se posa en las casas de las familias de las víctimas de lo que fue su noche más larga y oscura.
Las fotos bordean las cuatro paredes que quedaron en pie y que impiden ver la parte interna de la discoteca, donde esa trágica noche llegó la oscuridad para que la muerte se paseara entre los escombros y arrebatara sueños, esperanzas, sacrificios, planes.
En definitiva, para que 233 personas le vieran el rostro de la Palca que se extasiaba frente a la mayor tragedia en la historia de República Dominicana ocurrida por razones no naturales.
ELDIA
.webp)