Cuando, ya con tres cuartos de siglo, vas por las calles recordando uno o más episodios trascedentes de tu vida; reviviendo tus juveniles hazañas urbanas que aturdían a los policías; rememorando impulsos guerrilleros e inútiles clandestinidades; repitiendo las consignas militantes que envolvían tus sueños más trascendentes; cantando canciones revolucionarias procedentes de lejanas gestas; piropeando a las chicas más hermosas, que te regalaban una sonrisa… (Perdón….¡Cómo han cambiado las cosas! Pues hoy, cuando piropeas a alguna mujer la respuesta te trae a la realidad sin ninguna sonrisa: “¡Mire, maldito viejo, no sea fresco!”).
AHORA MAS GRANDE Y AL MISMO PRECIO DE UNA PEQUEÑA
Proindustria exhibe en feria casi cien proyectos
jueves, noviembre 27
Gran insultoGran insulto
Cuando, ya con tres cuartos de siglo, vas por las calles recordando uno o más episodios trascedentes de tu vida; reviviendo tus juveniles hazañas urbanas que aturdían a los policías; rememorando impulsos guerrilleros e inútiles clandestinidades; repitiendo las consignas militantes que envolvían tus sueños más trascendentes; cantando canciones revolucionarias procedentes de lejanas gestas; piropeando a las chicas más hermosas, que te regalaban una sonrisa… (Perdón….¡Cómo han cambiado las cosas! Pues hoy, cuando piropeas a alguna mujer la respuesta te trae a la realidad sin ninguna sonrisa: “¡Mire, maldito viejo, no sea fresco!”).