Santo Domingo, RD Ya no hay familias reclamando a sus dolientes en la llamada “zona cero”, lugar donde ocurrió el trágico suceso en el que murieron más de 200 personas mientras disfrutaban de una fiesta, donde tocaba el merenguero Rubby Pérez, la madrugada de este martes.
Algunas de las carpas improvisadas, instaladas desde el pasado martes, donde los dolientes y personas llevaban alimentos, fueron desmontadas por representantes del Centro de Operaciones (COE).
“Nos dieron esa orden porque ya es lo que queda”, dijo uno de los representantes con voz apagada.
Algunas de las grúas han sido retiradas y, en su lugar, han entrado nuevas maquinarias para demoler el lateral derecho de la discoteca.
Mientras que en el lateral izquierdo rescatista de la Defensa Civil y personal del Ministerio de Obras Públicas (MOPC) siguen recogiendo escombros en medio del polvo, el dolor y la memoria de quienes perdieron la vida.
Los curiosos
Al frente de la discoteca, donde murieron personas del área del deporte, política y artística, todavía acuden curiosos que están presentes desde tempranas horas del día observando el movimiento de las autoridades y opinando sobre lo que pudo haber pasado o sobre lo que debería hacerse con el lugar.
“Ahí deben crear una iglesia”, decía uno a lo lejos; “si vuelven a hacer otra fiesta, no tienen perdón de Dios”, dijo otro desde la sombra de un árbol.
También hay quienes siguen brindando apoyo. Cada cierto tiempo llegan personas a traer jugos, galletas, sándwiches, agua y hasta café para que los presentes se mantengan activos.
De algunas esquinas salen personas facilitando gel desinfectante y mascarillas para contribuir con el cuidado personal y como muestra de un acto de solidaridad.
LISTINDIARIO
