En los últimos años, el vinagre de manzana se convirtió en un producto estrella dentro del mundo del bienestar y la alimentación saludable.
Se le atribuyen propiedades como la regulación del azúcar en sangre, la mejora del metabolismo, la reducción de peso y la protección contra diversas enfermedades. Sin embargo, aunque algunos estudios respaldan ciertos efectos positivos, la evidencia científica sigue siendo limitada y en muchos casos contradictoria.
De acuerdo con Medline Plus, el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, este vinagre se obtiene a partir de la fermentación del jugo de manzanas trituradas, lo que genera ácido acético y algunos nutrientes como vitaminas B y C.
Su uso en la cocina es común, pero también fue utilizado tradicionalmente con finos medicamentos, aunque no existe suficiente respaldo científico para confirmar su efectividad en la mayoría de los casos.
Por otro lado, especialistas de Mayo Clinic advirtieron que muchas de las afirmaciones sobre sus beneficios para la salud carecen de pruebas sólidas y que, en cantidades excesivas, su consumo puede traer efectos adversos.
El vinagre de manzana puede influir en la salud renal, especialmente debido a su capacidad para reducir los niveles de potasio en el organismo.
Medline Plus señaló que su consumo prolongado en grandes cantidades puede provocar hipopotasemia, una condición caracterizada por niveles bajos de potasio en la sangre. Este mineral es esencial para el funcionamiento adecuado de los riñones, ya que ayuda a regular la presión arterial y la filtración de desechos.
Las personas con enfermedad renal crónica deben ser especialmente cautelosas con el consumo de vinagre de manzana, ya que su organismo tiene una capacidad reducida para eliminar ácidos del cuerpo.
Esto podría generar una sobrecarga en los riñones y contribuir a un deterioro adicional de su función. Además, el vinagre de manzana podría interactuar con ciertos medicamentos diuréticos o “pastillas de agua”, intensificando la pérdida de potasio y aumentando el riesgo de desequilibrios electrolíticos.
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