Los análisis originales para la serie de Filadelfia y Dodgers pintaban una competencia cerrada porque había una especie de equilibrio entre las fuerzas y debilidades de ambos equipos. Los Filis con gente lesionada y ausente, los Dodgers con un cuerpo monticular sin mucha definición, al extremo de que dos de sus pitchers abridores, Tyler Glasnow y Roki Sasaki, están en funciones de relevos. (Eso me pareció a mi profundidad).
También el legendario zurdo Clayton Kershaw, que tampoco está en rotación. Los dos primeros partidos de los Dodgers han sido iniciados por Shohei Ohtani y Blake Snell, ambos con brillantes trabajos. Y este miércoles tendrán a otro duro, Yoshinobu Yamamoto en el montículo.
Esa es la historia de los Filis, que han tenido tropiezos desde el principio de campaña. El 18 de mayo la MLB anunció la suspensión del relevista venezolano José Alvarado por dopaje, pero eso no hizo tanto efecto negativo.
El derecho Aaron Nola no tuvo una buena campaña, su efectividad en 6.01, y para el mes de agosto se lesionó Zack Wheeler, su estelar lanzador, quien fue a cirugía por un problema poco común descrito en una crónica de ESPN como sigue: “El lanzador derecho de 35 años se sometió a una cirugía esta semana para extirpar un coágulo de sangre en el hombro de lanzar. El síndrome de salida torácica venosa, un subtipo raro del trastorno de compresión que comprime una vena y provoca la formación de coágulos de sangre”.
Así que perdieron a Wheeler, quien tuvo marca de
10-5 y 2.71 de efectividad en 24 aperturas. Como brazos de importancia se quedaron con el dominicano Cristopher Sánchez, el peruano-venezolano Jesús Luzardo, el venezolano Ranger Suárez y Aaron Nola.











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