A menudo nos dicen que el desayuno es la comida más importante del día. Que si elegimos bien lo que ingerimos por la mañana podemos mantener la energía y enfocarnos en las tareas del día, por lo que la elección de qué desayunar -o qué darles a nuestros hijos si los tenemos- puede muchas veces volverse abrumadora.
La papilla de avena, granola, muesli, hojuelas de maíz y arroz inflado son algunas de las opciones empaquetadas en coloridas cajas que los promocionan como un alimento saludable y nutritivo.
Aunque, pese al lugar que ocupan en la mesa de desayuno tradicional, algunos científicos advierten que son alimentos ultraprocesados, que no siempre son beneficiosos para nuestra salud.
Pero, ¿cuál es la verdad? ¿Cuáles son los tipos de cereal, si es que existen, que podemos comer sin preocuparnos?
Primero, algunos datos. Los cereales son gramíneas de la familia de las poáceas, cultivados por sus semillas o granos comestibles.
Entre los cultivos de cereales se incluyen el trigo, el arroz, la avena, la cebada y el maíz.
Cada grano de cereal tiene tres componentes comestibles principales: la capa exterior de salvado, rica en fibra, vitaminas del complejo B y oligoelementos; el endospermo, rico en almidón y proteínas para el desarrollo del embrión vegetal; y el germen, que contiene el embrión y es rico en aceites, vitaminas y minerales.

























