Negocios de préstamos informales que operan al margen de la regulación financiera han sido señalados por ejercer métodos de cobros violentos contra sus clientes, este tipo de cobro ha generado muertes en distintos sectores de esta ciudad.
De acuerdo con informaciones recabadas, estas empresas identifican a sus posibles clientes mediante un levantamiento detallado de datos personales, que incluye lugar de trabajo, residencia, entorno familiar y actividad económica.
Su público es diverso y abarca desde trabajadores informales, como buhoneros y choferes de concho, hasta empleados con salarios mínimos y pequeños comerciantes, propietarios de colmados o salones de belleza.
El principal atractivo de estos negocios es la facilidad y rapidez para otorgar el dinero, sin los requisitos de las entidades financieras reguladas, aprovechándose de la necesidad de los clientes, muchos de ellos empleados informales.
No obstante, los préstamos implican costos elevados: las tasas alcanzan hasta un 20% semanal sobre el monto prestado, lo que equivale, por ejemplo, a pagar 20 mil pesos cada mes y 5 mil cada semana por un préstamo de 100 mil.
Residentes aseguran que en los barrios es conocido el modo de operar de estos grupos, cuyo sistema de cobro se basa en la intimidación y el miedo. Sin embargo, el temor a represalias ha limitado que las víctimas ofrezcan testimonios en cámara, lo que dificulta visibilizar la magnitud del problema.
víctima
Un trabajador informal identificado como “Beto”, residente en el sector Pekín, en la zona sur de Santiago, denunció haber sido víctima de amenazas por parte de prestamistas informales que operan en esa comunidad, bajo métodos coercitivos y al margen de la ley.





























