¿Comienzas las mañanas con un jugo natural? ¿Sabías que este hábito, considerado durante años como saludable, puede aportar la misma cantidad de azúcar que un refresco? La evidencia científica indica que el hígado no distingue entre el azúcar procesada y la fructosa líquida sin fibra.
Como hemos revisado en entregas anteriores, hay alimentos que contribuyen al desarrollo del hígado graso. Si bien los jugos naturales no son un alimento ultraprocesado, sí poseen un nivel de azúcares que puede afectar seriamente la función hepática.
La doctora Marian Berbell, divulgadora de contenido científico sobre alimentación y metabolismo, explica que los jugos naturales, el alcohol, los aceites vegetales y los azúcares refinados tienen un impacto negativo en el hígado.
Si presentas acumulación de grasa abdominal, acné persistente o fatiga constante, la clave podría estar en tu hígado. Este órgano funciona como un “colador” o centro de procesamiento para todo lo que consumes y para el equilibrio de tus hormonas.
El viaje de la fructosa en tu cuerpo
Recordemos que el hígado es como un gran laboratorio en donde se filtra todo lo que consumimos y es el centro medular de las hormonas. Hay alimentos, como los jugos naturales, que tienen un impacto directo en su desempeño.

























